Es difícil imaginar nuestra vida cotidiana sin plástico. Embalajes, ropa, muebles, aparatos electrónicos... Encontramos plástico práctico por todas partes. Pero el lado negativo de la era del plástico es cada vez más evidente: el plástico puede enfermarnos. No sólo por los residuos visibles, sino sobre todo por las partículas diminutas y la cantidad casi inmanejable de sustancias químicas tóxicas que acaban en nuestro organismo.

Microplásticos y nanoplásticos
Las diminutas partículas de plástico -conocidas como microplásticos y nanoplásticos- se crean por abrasión, descomposición o uso directo en productos. Son invisibles, flotan en el aire, acaban en el agua potable, en el mar y, en última instancia, en nuestros platos. Los estudios ya han detectado microplásticos en numerosos órganos, en la sangre e incluso en la placenta. Aún no se han investigado a fondo sus consecuencias a largo plazo para el organismo. Sin embargo, las pruebas apuntan a inflamación, daño celular y posibles efectos en el sistema inmunitario.
Microplásticos en productos de cuidado personal
Especialmente problemático: los microplásticos no sólo se liberan cuando los envases se rompen, sino que también se utilizan deliberadamente en productos de cuidado. Se utilizan como relleno o formadores de película en geles de ducha, exfoliantes, cremas y maquillaje. Tras su uso, las diminutas partículas acaban directamente en las aguas residuales. Como las depuradoras apenas son capaces de filtrarlas por completo, acaban sin filtrar en ríos y océanos. Allí son ingeridas por peces y mejillones, y más tarde vuelven a nuestros platos.
Estos plásticos no son necesarios para el cuidado de la piel en sí. No obstante, muchos productos cosméticos convencionales siguen conteniendo microplásticos, por lo que los consumidores deben fijarse bien al comprarlos.
Sustancias químicas en el plástico: un cóctel tóxico de proporciones desconocidas
Además de las propias partículas, los numerosos aditivos de los plásticos son un peligro aún mayor. Un reciente estudio internacional en el que participaron los Laboratorios Federales Suizos de Ciencia y Tecnología de Materiales (Empa) de la ETH de Zúrich y el instituto de investigación acuática Eawag demostró que los plásticos contienen más de 16.000 sustancias químicas diferentes, de las cuales al menos 4.200 están clasificadas como nocivas para la salud o el medio ambiente.
Estos aditivos -plastificantes, retardantes de llama, absorbentes de rayos UV y muchos más- hacen que el plástico sea estable, flexible y duradero. Sin embargo, con el tiempo se disuelven en el material y entran en el cuerpo humano a través de los alimentos, el agua potable, el aire o el contacto con la piel. Algunos tienen efectos hormonales, pueden debilitar el sistema inmunitario o favorecer el cáncer. Especialmente explosivos: gran parte de estos productos químicos aún no se han investigado y se desconocen sus riesgos para el ser humano y el medio ambiente.
Además, muchas de estas sustancias nocivas se encuentran en envases, juguetes, cosméticos y productos de cuidado. Esto significa que los consumidores están expuestos casi constantemente a una compleja mezcla de sustancias tóxicas.
Impacto medioambiental con información para nosotros
La producción mundial de plástico se ha multiplicado desde la década de 1960. Una gran parte acaba en el medio ambiente: en vertederos, ríos y, en última instancia, en los océanos. Los animales confunden el plástico con comida, enferman o mueren a causa de él. El plástico vuelve a nosotros a través de la cadena alimentaria. Se completa así un ciclo que no sólo pone en peligro los ecosistemas, sino también nuestra propia salud.
Normativa y necesidad de actuación
La UE planea prohibir los microplásticos añadidos en los cosméticos a partir de 2025, pero esto no es ni mucho menos suficiente. El gran número de aditivos químicos en el plástico y sus desconocidos modos de acción exigen urgentemente una normativa legal más estricta y una investigación exhaustiva.
Lo que todo el mundo puede hacer
Conclusión
El plástico es práctico, versátil y forma parte integrante del mundo moderno, pero tiene un alto precio. Partículas microplásticas invisibles y decenas de miles de aditivos tóxicos ponen en peligro nuestra salud y tienen graves repercusiones en el medio ambiente y los animales. Lo más grave es que muchas de estas sustancias apenas se han investigado hasta la fecha, por lo que se subestiman los riesgos. El futuro no debe enfermarnos. Por eso es esencial reducir el uso del plástico, desarrollar alternativas seguras y romper el ciclo de producción y residuos.
Fuentes:
Wagner et al. (2025): Estudio "PlastChem", Empa & Eawag, "More than 16,000 chemicals in plastics, with over 4,200 hazardous".
Artículo SRF Radio: "Nuevo estudio - El plástico como riesgo: miles de sustancias químicas y apenas control" (2025).
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